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La seguridad ciudadana se puso de moda, cuidado con lo que hacemos

Artículo de opinión del analista en temas de seguridad, Juan Briceño Lima 20 agosto 2010 - 3:33 pm, 4 comentarios
Reclama una política de estado integral, coherente y sostenida en el tiempo en el tema de seguridad ciudadana
Lima

No hay duda que el brutal ataque que dejó cuadripléjica a la niña Romina Cornejo ha sido el detonante de la explosión de indignación ciudadana que recorre el país en los últimos días y exige al Estado y a las autoridades que hagan algo para terminar con la “ola de delincuencia” que nos azota.

En efecto, el incremento de hechos delictivos de gran impacto mediático, la manifiesta incapacidad del Estado para hacerles frente, la presión que ejercen los medios de comunicación social y líderes de opinión para que se adopten medidas excepcionales, la aparición de encuestas que colocan a la inseguridad como el problema que más preocupa a los ciudadanos, el reconocimiento del Presidente de la República que se trata de un asunto pendiente de solución en su gestión, la proximidad de las elecciones regionales y municipales, y, el oportunismo de algunos políticos que pretenden obtener réditos de la grave situación que atraviesa el país se han juntado como si se tratara del adelanto de la alineación de los planetas prevista para el 2012 que el imaginario popular asocia con grandes catástrofes.

La consecuencia directa de la situación descrita es la proliferación de una serie de propuestas que, si bien es cierto enriquecen el debate, incluyen el riesgo de tomar decisiones marcadas más por la emotividad o por intereses políticos que por la racionalidad y la coherencia.

Al margen de nuestras preferencias o inclinaciones ideológicas, resulta pertinente que se pongan sobre el tapete y se discutan temas como la reinstauración de la pena de muerte, el endurecimiento de las penas, la creación de un nuevo ente rector de la seguridad ciudadana, la eliminación de beneficios penitenciarios, la conformación de un organismo encargado de diseñar la política criminal del país, el otorgamiento de mayores facultades a la policía o la autorización a los gobiernos locales para invertir en seguridad.

Los candidatos y la seguridad ciudadana

La campaña electoral y el estado de ánimo de los votantes han obligado a los partidos y agrupaciones políticas participantes a incluir en sus planes de gobierno alternativas de solución para los problemas de inseguridad de sus localidades y en ellas también se observan aspectos novedosos dignos de analizar para verificar sus costos, probables impactos y viabilidad.

El lado positivo es que los ciudadanos somos cada vez más sensibles frente a las dificultades y consecuencias que, para nuestra vida cotidiana, plantea un escenario en el que nuestra principal preocupación deba ser preservar nuestras vidas o bienes o los de nuestros seres queridos, destinando para ello tiempo y recursos que muy bien podrían servirnos para mejorar nuestra calidad de vida y alcanzar mayores niveles de desarrollo.

El riesgo radica en que la percepción de inseguridad ha alcanzado niveles bastante elevados -96% según las últimas encuestas- lo que introduce un nuevo factor que condiciona nuestra racionalidad al momento de tomar decisiones: el temor a ser las próximas víctimas de la violencia.

Peligrosa percepción de inseguridad

Este temor nos lleva a plantearnos la necesidad de renunciar a espacios de libertad en la esperanza de alcanzar mayores niveles de seguridad, exigir acciones drásticas –que en algunos casos llega a ser violatoria de derechos- o en su defecto aferrarnos a propuestas presuntamente “salvadoras” que van a proporcionarnos las condiciones de tranquilidad y paz social que anhelamos.

Frente a este panorama debemos reiterar que el problema de la inseguridad es integral, multicausal y multidisciplinario; que no existe una solución única ni de corto plazo para el mismo; que es básica la voluntad política y la participación ciudadana para tener éxito; y, que es necesario contar con instituciones fuertes y eficientes, con un diagnóstico adecuado y con una línea de base que nos permita establecer los mejores cursos de acción y evaluar con objetividad los resultados que vayamos alcanzando.

Un somero análisis de las alternativas que hasta ahora se conocen nos permite afirmar que son parciales y en algunos casos contradictorias, que la mayoría se orientan sólo a modificar la normatividad existente, que no tienen en cuenta las implicancias que conlleva su aplicación en otras áreas, que no son viables por falta de financiamiento, que no diferencian entre los servicios de orden y seguridad que requiere el estado y los que requieren los ciudadanos y que no consideran las causas estructurales que inciden en la inseguridad limitándose a proponer medidas para aspectos coyunturales en base al temperamento ciudadano y no a propuestas técnicas de especialistas en el tema.

Mitos que hay que desterrar

Finalmente deseo llamar la atención sobre la pertinencia de tener presente la advertencia que realizó la socióloga peruana Lucía Dammert, con ocasión de la presentación de su libro “Violencia e Inseguridad Ciudadana en las Américas”, en el sentido que, si queremos resolver los problemas de inseguridad, debemos superar los mitos de que:

* Una ley más dura es más eficiente.

* La seguridad privada puede resolver el problema de la inseguridad.

* Portando armas podremos protegernos mejor

* La democracia es débil para combatir la inseguridad y por lo tanto sistemas autoritarios o recortes de las libertades y derechos permiten alcanzan mejores resultados.

En conclusión podemos afirmar que está comprobado que insistir en alguno o todos los “mitos” antes señalados no lleva a resultados positivos y, por el contrario, donde se han puesto en práctica, se elevaron los índices de violencia y criminalidad.

Es necesario diseñar y aplicar una política de estado integral, coherente y sostenida en el tiempo. No dejemos que el temor, el hígado o el corazón decidan por nosotros.


Comentarios

4 Respuestas a “La seguridad ciudadana se puso de moda, cuidado con lo que hacemos”

  1. Exactamente, el problema es integral, multicausal y multidisciplinario, por lo tanto la solución no es de aplicación inmediata y nos involucra a todos, ciudadanos e instituciones; familia, iglesia y estado.
    Necesitamos articular inmediata y eficazmente las acciones dentro de organismos públicos como el Ministerio del Interior, Ministerio de Justicia, Ministerio Público, Fiscalía de la Nación, OCMA, Defensoría del Pueblo, Ministerio de Educación, INPE, Ministerio de Trabajo, y gobiernos regionales y locales.
    Y la solución pasa por evaluar infraestructura, sistemas, normatividad, equipos, tecnología y personas…
    ¿Por dónde empezar?, por lo importante que muestra resultados en el mediano plazo sin dejar de atender lo urgente que nos permita por lo menos repirar y recobrar aliento en la tarea, en diseño de gestión estratégica le llamamos a esto atacar el PROBLEMA sin dejar de atender LAS SITUACIONES PROBLEMÁTICAS.

  2. CARLOS ESAINE ARMAS dice:

    Me parece un artículo serio y que demanda seriedad en quienes tienen la responsabilidad de resolverlo. No olvidemos que el autor al referirse a personas como parte del problema considero debe estar aludiendo también a instituciones y específicamente a la Policía Nacional, que debe tomar rumbos o mas bien enmendar rumbos orientándose a corregir errores, evitar mas ensayos por “inspiración” del político de turno, dignificar a sus integrantes, rescatarlos de aquellos trabajos que por un poco pero imprescindible ingreso pecuaniario se ven forzados a realizar casi el 100% de policías y volver al camino del verddero profesional policía, reconocido por el ciudadano y por lo tanto respectado y apoyado.

  3. Juan

    Nuevamente felicitaciones.

    No he leido ni escuchado un análisis del por qué se incrementa la inseguridad en un país. El tema es galopante en paises como Brasil y México y ahora empieza en nuestro pais. ¿por qué?

    No creo que sea falta de policías, ni de patrulleros, ni de preparación de las fuezas del orden, ni de que no exista la pena de muerte. Esas no son las causas. Creo que la causa es que aquí como en los paises citados se está incrementando la brecha entre el sector rico y el sector pobre. Entre el sector que aprovecha el crecimiento y el que no lo siente. Entre los que lucen carros con valor por encima de los 50 mil dolares, que ahora ruedan muchos en Lima, y los que no tienen ni para comprar una carretilla. Entre los que aprovechan de su posición politica corrompida y los que no tienen esa “suerte”. Creo que por alli va la cosa. No dudo que el narcotráfico también tiene su aporte pero creo que hay una correlación entre pobreza y facilidad para enrolarse en esta triste plaga (el caso de los mochileros es una prueba)

    Claro que la situación a la cual nos dirigimos es difícil revertirla aunque fácil que se ahonde sino no elegimos un buen gobierno para el 2011 y nos aseguremos que el 2016 no vuelva la actual clase política corrompida. Esto es necesario decirlo con todas su letras y a viva voz, pero lamentablemente los actuales medios de comunicación serios no sirven de nada para estos fines.

    Te cuento que en días pasados hicimos una pequeña obra en una zona del sur de Lima. Pues unos vándalos amenazaron a nuestro capataz sino pagaba un cupo para dejarnos trabajar. Esto es vox populi entre los constructores civiles. ¿Quiénes permiten estas actitudes delicuenciales; ¿por qué delinquen?; ¿no tienen trabajo?. Creo que la causa es la corrupción politica.

    Un abrazo

    Wilfredo

  4. Ronny P. dice:

    Señor Carlos Esaine, su comentario no significa nada, parece cantinflas….espero que este haciendo bien su labor y antes de limpiar el área urbana a su manera, lo que no me parece justo es cuando los hijos de policías hacen destrozos y relámpagos(cosas malas) los fines de semana y por el hecho de tener un padre del PNP no respetan a nadie y tampoco las respetan me refiero al entorno de udd debería de poner un freno, especialmente cuando uno tiene hijas …salu2

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