Nuevamente el narcotráfico hizo retroceder al Estado
Cuidado con Puno. Artículo de analista Rubén Vargas publicado en el diario El Comercio Lima 11 mayo 2010 - 10:22 am, 3 comentarios
El tráfico de drogas y los cultivos de coca ilegal están creciendo en el país con la complicidad de alcaldes timoratos y de organizaciones cocaleras que actúan como quintacolumnistas de intereses subalternos.
Veamos algunos ejemplos. En el 2008, Iburcio Morales, dirigente cocalero y actual alcalde del distrito de Monzón (Huánuco), encabezó la lista de firmantes de un memorial dirigido al Gobierno Central, en el que amenazaban con iniciar una huelga si se instalaban bases policiales en esa jurisdicción, como lo había anunciado el ministro del Interior durante su presentación en el Congreso. El Gobierno se asustó con la amenaza y hasta la fecha no existe ni una sola comisaría en esta zona.
En abril pasado, nuevamente en Monzón, los cocaleros encabezados por Eduardo Ticerán se opusieron tenazmente a que un juez de paz letrado se instale. El argumento que esgrimieron fue que la comunidad resolvía sus problemas sin necesidad de acudir a las autoridades. Como en anteriores ocasiones, el Gobierno retrocedió y la oficina judicial nunca abrió sus puertas. La inevitable consecuencia de esta falta de autoridad y claudicación de responsabilidades es que el mencionado distrito actualmente es el mayor productor de cocaína de todo el Huallaga.
Sin embargo, lo que acaba de ocurrir en la provincia puneña de Sandia escapa a todo sentido común y enerva la racionalidad. El 5 de mayo último, los productores de coca ilegal apoyados por otros gremios bloquearon las carreteras, obligaron a cerrar los colegios y los locales comerciales para exigir el retiro inmediato de un proyecto de reforestación y agroforestería, promovido por la Municipalidad Provincial de Sandia, con fondos públicos canalizados por Devida.
Este proyecto, sin ningún tipo de condicionamientos para los beneficiarios, lo que pretendía era mejorar los ingresos económicos de los campesinos ubicados en las zonas de amortiguamiento del Parque Nacional Bahuaja-Sonene que, por acción de los mineros informales y el crecimiento explosivo de los cultivos de coca dentro del área protegida, han puesto en grave riesgo los ecosistemas del lugar.
Ante la protesta violenta de los cocaleros, la falta de garantías y de seguridad que debió brindar el Gobierno Central, el alcalde tuvo que convocar a consejo de regidores y dejar sin efecto la ejecución del proyecto. La justificación para esta decisión es surrealista, se dice que la reforestación atentaría y pondría en riesgo la producción de la coca.
Lo que pasó en Sandia claramente es la respuesta de los intereses del narcotráfico que, ante la iniciativa de la municipalidad y de Devida de crear oportunidades de desarrollo lícitas en una zona históricamente abandonada, decidieron utilizar a las organizaciones sociales y desde las calles hicieron retroceder a todo el Estado, personificado en la autoridad provincial.
El Gobierno Nacional debería tener muchísimo cuidado con lo que está pasando en Puno. En esta región, ante la debilidad institucional y la complicidad de funcionarios públicos, se están fortaleciendo intereses poderosos de la economía ilegal (contrabando, minería informal, trata de personas y narcotráfico). Escenarios como este son terrenos fértiles para los discursos antisistemas y separatistas.












hace cinco años los cafetaleros de los valles del alto tambopata y alto inambari advertimos al gobierno el crecimiento del cultivo de la hoja de coca motivados por personas desconocidas de Alto Huallaga, Ayacucho incluso Colombianos fomentando que la coca iba a tener precios altos, lo que actualmente ocurre, los cafetaleros seguimos apostando por las organizaciones formadas hace mas de 40 años que buscamos apoyo del estado y de las autoridades de turno los proyectos en referencia ayudan en gran parte a los productores de Cafe y no tienen nada que ver con los amigos que se dedican al cultivo de la coca es asunto de ellos el proyecto es para zonas deforestadas por el cultivo del cafe, asistencia tecnica para mejorar la produccion de calidad de cafe, la educacion ambiental para los cafetaleros y sus hijos, queremos que se entienda bien este punto, si los cocaleros con una mimina parte de personas que aprovechan una oportunidad escondiendose por una economia oculta los cafetaleros seguiremos apostando por nuestras organizaciones y por el futuro del cafe y nuestros hijos tambien haremos saber al estado de nuestra unidad cooperativista, antes queremos que las autoridaes concerten y viavilicen este proyecto que es gestion de los cafetaleros y la municipalidad como corresponde.
Los cafetaleros exigimos al Gobierno la irradicacion del cultivo de la coca, que crea conflictos sociales en nuestros valles que fomenta la dilincuencia, la prostitucion y la explotacion de menores de edad, tambien queremos la instalacion de un puesto policial en Putina Punco, y la construccion de la Carretera Sina- Yanahuaya, seguiremos buscando apoyo del gobierno para fortelecer nuestras organizaciones y los cafetaleros seguiremos apostando en producir la mejor calidad de cafe que tenemos en esta parte del Perú.
Estimado Sras/es. de Inforegión.
Estimado Sr. Vargas.
Soy periodista y recorro la amazonía puneña desde hace más de cinco años y durante todo ese tiempo he notado cambios alarmantes sobre todo los referidos al incremento de cultivo de hoja de coca y la descomposición del tejido social en las cuencas del Inambari y Tambopata, sin embargo creo que visiones alarmistas y maniqueas como la suya estan lejos de la realidad.
Le sugiero informarse mejor o que sus informantes le expliquen, sin prejuicios, el contexto social y político de Sandia actualmente, ello le ayudará a tener un panorama completo de lo que ha ocurrido durante el último paro convocado por la Federación Provincial de Campesinos. Allí se conjugan intereses no sólo “cocaleros”, sino políticos, recuerde usted que estamos en época pre-electoral (durante el desarrollo del paro, hubieron no sólo “cocaleros”, también estuvieron profesores).
Entonces, hay varios factores que confluyen en lo ocurrido en Sandia y el Monzon no es precisamente el mejor ejemplo para explicarlo, ambos ejemplos tienen sus propias particularidades.
Fraternalmente,
Aldo Santos