SERNANP y DEVIDA analizan información sobre cocales en áreas naturales protegidas para iniciar erradicación
Están elaborando un plan de trabajo conjunto aunque aún no hay presupuesto Lima 30 agosto 2009 - 8:09 pm, 0 comentarios
Luis Alfaro, jefe del Servicio de Áreas Naturales Protegidas por el Estado, SERNANP del Ministerio del Ambiente, informó que viene sosteniendo reuniones con DEVIDA para programar un plan de trabajo conjunto a fin de frenar la presencia de cultivos de coca dentro de los Parques Nacionales de Tingo María y Bahuaja Sonene, así como en la Reserva Nacional de Tambopata y en la Zona Reservada del Güeppi.
En conversación con INFOREGION, Alfaro precisó que se han detectado unas quince hectáreas de cultivos ilegales en las zonas de amortiguamiento de los Parques Nacionales Cordillera Azul y Río Abiseo, próximos a la cuenca cocalera del Alto Huallaga.
En ese marco, el jefe del SERNANP agregó que junto a DEVIDA están afinando la información recibida, como imágenes satelitales, reportes y otros que demuestran el nivel de cultivos de coca sembrados en estas áreas a fin de elaborar un plan de trabajo conjunto, hacer investigaciones e iniciar las labores de erradicación, en tanto no tienen un presupuesto asignado para estas labores.
“Tenemos reportes de intervenciones dentro del área pero la información no es suficiente como para hacer intervenciones más directas. El siguiente paso en base a esta información es aumentar más datos y entrar en un trabajo más sistemático para la erradicación en los lugares que corresponda”, detalló.
Igualmente, Alfaro recalcó que el tratamiento en zonas de amortiguamiento será diferenciado a las ubicadas dentro de áreas protegidas.
También mostró su preocupación de que en dichas áreas existan también pozas de maceración instaladas por estos grupos ilegales que buscan sitios alejados de la población.
Talleres, sensibilización y programa Conservando Juntos
Por otro lado, dijo que en esta primera etapa de reuniones de trabajo con DEVIDA se hicieron talleres, por lo cual ahora se intervendrá con otras instituciones y levantarán información con más detalle.
Además, sensibilizarán a la población enseñándole el significado de un área natural protegida y las actividades permitidas en esta zona.
Alfaro recordó que actualmente el ministro del Ambiente, Antonio Brack, viene impulsando el programa Conservando Juntos para capacitar a unos 600 jóvenes indígenas amazónicos como guardaparques en labores de control y vigilancia de las áreas protegidas amazónicas.
“Esto permitirá aumentar nuestra capacidad de vigilancia frente a este problemas y otros como la tala ilegal”, precisó.
Igualmente, el funcionario recordó que el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo dio al Ministerio del Ambiente dos millones de nuevos soles para invertir en equipamiento que brinde seguridad a estas reservas.
“El tema central es que debemos mejorar la cobertura de control de estas áreas, a cada guardaparques le toca 40 mil hectáreas”, detalló.
Sin embargo advirtió que sería un grave error limitarse solo al tema de control. “Nuestro personal también debe estar involucrado en trabajo de desarrollo y extensión, guardaparques capacitados en distintas disciplinas en actividades de gestión y desarrollo”, precisó.
Áreas afectadas por la coca, deforestación y tala ilegal
Otro problema asociado a estos cultivos de coca en áreas naturales protegidas es que el cambio de uso de suelo provoca la deforestación, que es peor que la tala ilegal, degradación de los suelos y la contaminación del medio ambiente y la salud pública.
En los dos últimos años el avance de la frontera cocalera hacia las Áreas Naturales Protegidas del país aumentó en forma preocupante. En los parques nacionales Tingo María, Cordillera Azul y Río Abiseo se encuentran el 0,25%, 1,52% 0,18% del total de la coca cultivada en la cuenca del Alto Huallaga, indicó el informe de la ONUDD.
Además, los cocales en la cuenca del Aguaytía (1,667 hectáreas de coca cultivada) están invadiendo la zona de amortiguamiento de Cordillera Azul, cantidad que representa el 1,3% de toda la coca cultivada.
Este parque nacional incluye zonas de las regiones San Martín, Loreto, Ucayali y Huánuco, con una extensión de 1’353,190 hectáreas de bosques esponjosos, cerros de piedras rojizas, lagos aislados, etc.
El Parque Nacional Río Abiseo, en la provincia de Huicungo, San Martín, tiene 274 mil 520 hectáreas y protege los bosques de neblina de la ceja de selva, selva alta, especies de fauna silvestre en vías de extinción como el mono choro de cola amarilla. En él se ubica el complejo arqueológico pre-hispánico del Gran Pajatén Huaros.
El Parque Nacional Tingo María, en la provincia huanuqueña de Mariano Dámaso Beraún, tiene una extensión de 4,777 hectáreas y protege las zonas naturales denominadas “La Bella Durmiente” y la “Cueva de las Lechuzas”, así como sus bosques adyacentes y colonias de guácharos.
El Parque Nacional Bahuja Sonene, en las provincias de Tambopata y Sandia de las regiones de Puno y Madre de Dios, está en riesgo por su proximidad a la cuenca de Inambari Tambopata, que alberga 2,959 hectáreas de coca. Su zona de amortiguamiento ha sido ocupada con el 27 % de total de cultivos que existen en dicha cuenca. Aquí se conservan ecosistemas de sabanas húmedas tropicales, el lobo de crin y el ciervo de los pantanos.
La Reserva Nacional de Tambopata, en Madre de Dios, se ubica cerca al área de coca cultivada en la cuenca de San Gabán, presenta cultivos de coca en su territorio y afronta el impacto negativo de la Carretera Interoceánica en su zona de amortiguamiento, vía que incentiva la instalación desordenada de centros poblados.
En la zona reservada del Güeppi, en la provincia de Maynas, región Loreto, el cultivo de coca ya sobrepasó la zona de amortiguamiento y se encuentra dentro del área natural protegida. Tiene 625,971 hectáreas y alberga ecosistemas y poblaciones de flora y fauna silvestre de la selva baja del nororiente del país, como el caimán negro y especies amenazadas como el otorongo y la nutria de río.


















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