Viernes, 24 de octubre


Desarrollo


Ex cocalero hace una decidida apuesta por los cultivos de palma aceitera

Agliberto Gambini forma parte de los proyectos que ejecuta Naciones Unidas y el municipio de Padre Abad Aguaytía – Ucayali 05 febrero 2012 - 7:38 pm, 1 comentario
Aguaytía – Ucayali

Agliberto Gambini Sánchez, ex cocalero, de la comunidad Paujil, en el valle de Shambillo, señaló que decidió apostar por la palma aceitera en reemplazo de la coca porque es un cultivo legal, y porque ya no quiere vivir con la incertidumbre de ser erradicado o no.

“Nos estamos dedicando al cultivo de la  palma porque es un cultivo alternativo legal y rentable, ya que con la coca realmente teníamos problemas de inseguridad y además  vivíamos con  la incertidumbre de que nos podían erradicar los cultivos en cualquier momento”.

Agregó que actualmente forma parte de un grupo de beneficiarios que están trabajando en un proyecto de palma aceitera ejecutado por Naciones Unidas, el mismo que ya se encuentra en la etapa de la instalación del vivero.

Precisó que gracias a este proyecto podrá instalar tres y media hectáreas de palma aceitera.

Paralelo a ello, precisó que también participa en el proyecto de la municipalidad de Padre Abad en el que se beneficiará con otras cinco hectáreas. “En total tendré 8 hectáreas y media de palma”, indicó el agricultor.

Gambini contó que como él hay muchos agricultores que ya decidieron sembrar palma aceitera, y que forman parte de los proyectos que ejecutan en la zona del valle de Shambillo, Naciones Unidas y la municipalidad provincial en coordinación con ASPASH.


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Comentarios

Una Respuesta a “Ex cocalero hace una decidida apuesta por los cultivos de palma aceitera”

  1. Juan Sayers C. dice:

    Hay algo que está mal, los citadinos como yo no tenemos muchas opciones para conseguir alimentos sanos y orgánicos con el que nos podamos nutrir, sin envenenar nuestro cuerpo con toda la basura que venden los supermercados, estamos tratando, en medio de la contaminación que arrojan la combustión de motores, que han supersaturado el transito en una ciudad, donde el peaton es la última rueda del coche, de hacer biohuertos verticales para proveernos de alimentos libres de tóxicos y abonos químicos que la industria alimentaria aplica a todo lo que produce para multiplicar sus ganancias, la codicia de estos está por encima de la misma supervivencia del hombre y de cualquier otro ser vivo en este planeta.

    Resulta paradójico que se auspicie en nuestra selva la siembra de palma aceitera para la producción de biodeissel que les va dar “mucho dinero” a nuestros ex-productores de hoja de coca, como si el dinero se comiera, esas tierras que ya han sido deforestadas, deberían recuperarse devolviendoles su estado natural de diversidad y equilibrio para que nos pueda dar alimentos sanos en abundancia, que es lo que finalmente queremos para poder vivir en armonía con la naturaleza.

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