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Rancho Luna: Órale Mano

Informe de la Revista Caretas sobre Fidel Sanchez Alayo Lima 24 enero 2010 - 3:52 pm, 0 comentarios
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Caretas. A principios de diciembre último, Fidel Sánchez Alayo denunció al periodista que suscribe esta nota ante la Justicia y solicitó S/. 500 mil de reparación civil porque, según afirma, en CARETAS se le ha difamado al vincularlo al narcotráfico.

Fidel Sánchez Alayo es hijo de Manuel Sánchez Paredes, el mayor de los hermanos vivos de esa familia. Y la mencionada no es la única movida judicial de los últimos días. Días antes que termine el 2009, Carlos Alberto, Simón Agapito, Manuel Andrés y Lola Rosmery Sánchez Alayo (hermanos de Fidel e hijos de Manuel), presentaron una solicitud ante el fiscal Jorge Chávez Cotrina para ser excluidos de la megainvestigación que el Ministerio Público y la Dirandro vienen realizando contra la familia Sánchez Paredes. Fidel Sánchez, que también figura como investigado, no pide ser excluido.

Dicha investigación, que fue impulsada por el propio Presidente de la República, prosigue en medio de importantes cambios. El 12 de enero pasado, Chávez Cotrina amplió la megainvestigación por 45 días más. Argumenta que aún no terminaron todos los peritajes contables de la documentación presentada por los investigados. Además hay que foliar 3 millones de hojas, tarea bastante compleja que debe terminarse los últimos días de febrero.

En lo que respecta a la investigación de CARETAS, Fidel Sánchez Alayo sostiene que su nombre nunca ha sido asociado al narcotráfico. Esto no es cierto. En CARETAS 2002 se publicó la historia del expediente perdido del caso Rancho Luna en México. Entonces, el asesinato de su tío Segundo Simón Sánchez Paredes permitió descubrir un laboratorio clandestino de cocaína.

Portada del voluminoso expediente de Rancho Luna por tráfico de cocaína enviada a nuestro país.

Portada del voluminoso expediente de Rancho Luna por tráfico de cocaína enviada a nuestro país.

Esta semana CARETAS accedió al expediente completo que de manera oficial ha enviado el gobierno mexicano a nuestro país y donde se revelan nuevos e importantes detalles del crimen de Rancho Luna. Y allí Fidel Sánchez Alayo aparece como personaje prominente.

El voluminoso documento titulado “Proceso 146/1987” fue visto por el Primer Juzgado de Pachuca, Hidalgo, y es por el delito contra la salud en la modalidad de posesión, manufactura, fabricación, elaboración, preparación y acondicionamiento de cocaína.

En la madrugada del 10 de diciembre de 1987, el peruano Walter Saavedra Domínguez asesinó a Simón Sánchez Paredes, su pareja Maritza Herrera Van Hemelrijck y al mexicano Wilfredo Córdova García. Horas después, cuando intentaba huir a Pachuca para luego desaparecer en Ciudad de México, la Policía lo detiene conduciendo un auto, un Cougar color gris propiedad de Sánchez Paredes, y el peruano termina confesando su crimen.

Según el Expediente 2/AP/987 de la Policía mexicana, Saavedra afirmó haber matado a Sánchez Paredes “por el gran odio que sentía hacia el doctor… (pues) le había ofrecido hacerlo partícipe de las ganancias de sus negocios”.

Según Saavedra, Segundo Sánchez había abandonado el Perú por haberle dado muerte a un muchacho de apellido Chemiel. El asesino indica que le contó, telefónicamente, sobre este tema, a su hermano Gregorio en el Perú y cuando Sánchez Paredes se enteró de ello se “enoja mucho”.

Saavedra manifiestó que un mes antes del homicidio le avisaron del mortal accidente en moto que sufrió su hermano Gregorio. A pesar de ello no obtuvo permiso de viaje de Segundo Sánchez Paredes, a quien además acusó de haber intentado matarlo en dos oportunidades.

Rancho Luna en México. nadie diría que fue centro de droga en México en manos de Segundo Sánchez Paredes

Rancho Luna en México. nadie diría que fue centro de droga en México en manos de Segundo Sánchez Paredes

El homicida también reveló que en el momento de los asesinatos se encontraban en el lugar de los hechos dos peruanas que trabajaban como domésticas (Eulalia y Emelina Paredes Llaure), una persona llamada “Fermín”, José Meza Navarro y Fidel Sánchez Alayo, hijo de Manuel Sánchez Paredes. La Policía determinó que este último se llevó a las mujeres y a Fermín hacia Ciudad de México esa misma noche. Nótese que la Policía menciona en el expediente el apellido ALAYO tal y como se escribe (ver facsímil).

La Policía mexicana interrogó a las hermanas Paredes y a Meza Navarro y ante sus contradicciones, decidieron “ahondar las investigaciones ordenándose una búsqueda más minuciosa”. Dos días después se encontraba, al filo de la medianoche, el laboratorio clandestino de cocaína dentro de Rancho Luna.

Fidel Sánchez Alayo desapareció y según su registro migratorio regresó al Perú el 16 de diciembre de 1987, seis días después del asesinato de su tío, y no volvió a México sino hasta 20 años más tarde, cuando en enero del 2008 viajó para solicitar la prescripción del delito de narcotráfico del que era acusado, indicaron fuentes policiales.

Pero también había otras personas en Rancho Luna. Luis Felipe Sánchez Luna, entonces de 19 años, hijo de Manuel Sánchez Paredes y Luzmila Luna Guerra, natural de Juanjuí, medio hermano de Fidel Sánchez Alayo y sobrino del asesinado, también se encontraba allí.

Las autoridades mexicanas acusaron a los dos hijos de Manuel Sánchez Paredes por narcotráfico, pero solo Sánchez Luna declaró ante la Policía. Su testimonio detalló las actividades ilícitas de su tío y fue él quien entregó la relación de los compradores y proveedores en su primer interrogatorio según el expediente 146/87. Luego, sin embargo, cambió totalmente su manifestación aduciendo presiones de la Policía judicial para inculpar a su tío. Al cierre de esta edición se desconocían las razones para su excarcelación por las autoridades mexicanas. Ahora trabaja en la ganadera Salamanca en La Libertad.

¿Qué pasó con Fidel Sánchez Alayo?

El documento policial lo acusa por el delito de narcotráfico. Por alguna razón desconocida, cuando el documento llega al Ministerio Público mexicano, el apellido materno del mayor de los hermanos Sánchez Alayo llegó modificado.

El 21 de diciembre de 1987, el agente del Ministerio Público Federal, el licenciado José Vargas Cabrera, acusó ante el Juzgado del Distrito a Fidel Sánchez Aloyo (no Alayo) entre los “presuntos responsables del delito contra la salud en la modalidad de posesión, manufactura, fabricación, elaboración, preparación y acondicionamiento de cocaína”.

La denuncia incluyó a otras 11 personas más, cuatro de ellas identificadas solo por sus nombres y sin apellidos.

Desde entonces, el Poder Judicial mexicano emitió diversas resoluciones solicitando la captura dentro y fuera de México de “Fidel Sánchez Aloyo, domiciliado en Farallón número 203, Colonia de Jardines del Pedregal, original de Juanjuí, estado de San Martín, República del Perú y vecino del Distrito Federal”. Esta dirección es la misma que presentó a las autoridades su medio hermano Luis Felipe Sánchez Luna, donde nunca los encontraron.

Las órdenes de captura contra Fidel Sánchez se emitieron hasta fines del 2006. El 27 de mayo del 2008 el gobierno mexicano canceló la Orden de Aprehensión contra el peruano y el 2 de junio de ese mismo año se confirmó la prescripción del proceso.


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